El punto de partida es apostar por otro estilo de vida, que abra la posibilidad de ejercer una sana convivencia en nuestro entorno tanto en el ámbito social y cultural al igual que en lo espiritual
La sobriedad, que se vive con libertad y conciencia, es liberadora, así como la felicidad requiere saber limitar algunas necesidades que nos atontan, quedando así disponibles para las múltiples posibilidades que ofrece la vida. De este modo se hace posible sentir que nos necesitamos unos a otros, que tenemos una responsabilidad por los demás y por el mundo, que vale la pena ser buenos y honestos.
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